Imagen del criminal: la fotografía y la antropometría judiciales. Alphonse Bertillon

•diciembre 21, 2009 • Dejar un comentario

Alphonse Bertillon, creador de la antropometría signalética, fallecido en 1914, y cuyo “sistema”  fue adoptado por todos los cuerpos de policía del mundo occidental a partir de 1888. Fue además el director del servicio fotográfico de la Prefectura de París (el primero en el mundo creado en 1872).

A través de la fotografía se debía leer la identidad de los sujetos. Bertillon, partiendo de la idea de que en principio no existen dos individuos absolutamente idénticos, pensó que tomando cierta cantidad de medidas susceptibles de no variar se conseguiría identificar a un sujeto de un modo practicamente infalible. Para ello en la Prefectura de París se utilizaron protocolos estandarizados de la pose y la toma de los retratos que garantizasen una identificiación clara de las diferencias. Con tal fin Bretillon mandó disponer, entre otros trucos, un tipo de “silla para posar que seguraba mecánicamente un tamaño similar tanto en las fotografías de frente como en las de perfil”.

Bertillon creo asimismo una ficha de filiación, en la cual hizo figurar cierta cantidad de medidas invariables para un individuo : la dimensión de la cabeza, la de la mano, etc., y añadió un apartado para las señales particulares.

La fotografía psiquiátrica y la fotografía judicial se construyen en paralelo; en ambos casos la antropología criminal funcionaría como bisagra.

Alphonse Bertillon

Armarios de clasificación de fichas policiales

Identificación antropométrica

Más información sobre el bertillonaje

Medición del codo

Identificación de los criminales por la forma de su cabeza

Imagen del criminal: la antropologia criminal. Cesare Lombroso

•diciembre 21, 2009 • Dejar un comentario

Integrante junto con Ferri y Garofalo de la scuola positiva italiana. Se le considera el fundador de la antropología criminal.

Principales obras

El hombre delincuente, 1876

El crimen, causas y remedios, 1899

La mujer delincuente; la prostituta y la mujer normal

El delito político y las revoluciones en relación al derecho, la antropología criminal y la ciencia de gobierno.

La teoría de Lombroso refleja influencias de

Franz Joseph Gall (1758-1828), frenólogo: teoría de la localización cerebral (1796)

Morel (1857): «teoría de la degeneración»

Spencer y Darwin: evolucionismo

Método de Lombroso

Se inserta en el auge de las teorías naturalistas

Establece analogías entre delincuencia y locura

Estudia a delincuentes encarcelados

    Orejas

    Cráneos de criminales

    Máscaras mortuorias de criminales muertos en prisión

    Máscara mortuoria de criminal muerto en prisión

Tipología de delincuentes

Asesinos

(1) «delincuente nato»: tendencia al crimen determinada biológicamente

(2) «delincuente loco moral»

(3) «delincuente epiléptico»

(3) «delincuente por hábito o profesional»

(4) «delincuente ocasional o primario»: influencia de factores del medio; consideraciones sociales (Ferri).

(4) «delincuente por pasión»: individuo «sanguíneo y nervioso»

La mujer delincuente; la prostituta y la mujer normal

Retratos de mujeres criminales en "Atlas de l'homme criminel"

1. la mujer ocupa un lugar inferior en la escala evolutiva

2. características de las mujeres delincuentes:

  • las mujeres no sienten pena y por tanto son insensibles a las penas de los demás
  • falta de refinamiento moral
  • estos defectos se neutralizan por la piedad, maternidad, necesidad de pasión, frialdad sexual, debilidad e inteligencia menos desarrollada

3. las mujeres delincuentes parecen hombres

4. importante delincuencia femenina oculta

5. las mujeres delincuentes son más viciosas que los hombres

Los anarquistas

Para Lombroso eran casi todos criminales natos y locos: “vagabundos, ladrones y asesinos”.

Revolucionarios y Criminales políticos

Lombroso en formol

Imagen del Criminal: ajusticiamientos

•diciembre 14, 2009 • Dejar un comentario

La Habana

Ajusticiando a dos reos en la Cabaña, La Habana

Secuencia de ejecución por guillotina (Francia, 1909)

Fotos están tomadas durante la ejecución mediante guillotina de tres reos en la ciudad francesa de Valence el 22 de septiembre de 1909. Como ocurría con el Garrote Vil, el reo condenado a muerte no siempre moría al instante, podía seguir consciente al menos durante 30 segundos separada del cuerpo. La primera víctima de este atroz sistema fue Pelletier, en 1792, y la última fue Hamida Djandoubi, en 1977. Finalmente este método para aplicar la pena de muerte fue abolido en Francia en 1981.

Llegada del reo para su colocación en la guillotina

Bajada de la cuchilla

Subida de la cuchilla una vez cortada la cabeza

Recogida del cuerpo

Autopsia

Garrote vil (Filipinas)

Sistema de ajusticiamiento exportado por España a las colonias

Imagen del Criminal: algunas pinturas

•diciembre 14, 2009 • Dejar un comentario

Botero

Botero

Botero

Reo con el Sambenito, Goya

Auto de Fé, encapirotada, 1746-1828, Goya

Desastre de la Guerra nº 36, Goya

Desastre de la Guerra nº 33, Goya

Guillotina

Punishing witches, Laienspiegel

San Pablo en la cárcel, Rembrandt

Ronda de los presos, Van Gogh

Imagen del Criminal: Infamia, Justicia y Brujería

•diciembre 14, 2009 • Dejar un comentario

Ref: David Freedberg, El poder de las imágenes, cap. 10 (Infamia, Justicia y Brujería), Cátedra

Para deshonrar al infiel se exhibía su imagen, castigando su representación cubriéndole de oprobio a través de una desfiguración, mutilación o ahorcamiento público. A estas representaciones se las llamará immagini infamanti (imágenes infamantes) y en alemán Schamdbilder (utilizada para difamar a los judíos). Los ejemplos documentados se inscriben en el contexto judicial, pero también existieron prácticas públicas espontáneas que, por una parte, se inspiraron en las prácticas legales, y por otra, eran reflejo de éstas.

Schandbilder.Saydro y Isaac Straubinger, 1490. Copia del XVII

La profanación de que eran objeto los enemigos del bien público, relatada por los historiadores romanos, y la destrucción de las estatuas de aquellos declarados, a título póstumo, enemigos del estado, es sin duda iconoclasta.

La utilización de imágenes infames dentro de un sistema legal tuvo sus orígenes, a finales del siglo XIII, en Italia.  Los principales grupos sometidos a tal ignominia fueron los culpables de delitos políticos (por ejemplo, traición, rebelión, bandidaje) y aquellos acusados de delitos de carácter más civil, normalmente financieros como bancarrotas y desfalcos. Los tribunales distinguían entre infamia facti (o vulgaris o popularis) e infamia iuris (legalis). En ambos casos, se pretendía despojar al culpable de su reputación. Los hombres declarados culpables de delitos debían ser pintados en los muros de lugares públicos destacados, con la inscripción de su nombre condición y pena. El castigo se aplicaba con mayor frecuencia a los que habían huido.

La utilización de imágenes infamantes alcanzó su apogeo en el siglo XIV. En el siglo XV la practica perduro y se dispersó geográficamente; a continuación fue cayendo en desuso. Los últimos y espectaculares ejemplos tuvieron lugar en Florencia en los años 1530. A partir de esa fecha el uso de la executio in effige se extiende por toda Italia y Europa.

La deshonra de las immagini infamanti era tal que su creación recaía en pintores cuya situación moral era similar a la del infractor; esta labor debía acentuar la degradación y caída en desgracia del artista. En este sentido hay que recordar que una de las estipulaciones teológicas acerca de las artes era la impecable condición moral del artista. La lacra asociada a la labor era tal que ningún pintor quería verse envuelto en ella (por ejemplo, Giotto tuvo que ser forzado a pintar la imagen del expulsado duque de Atenas, o Andrea del Castagno la de los Albizzi en la fachada del Palazzo de Podestà, Sandro Botticelli también pinto frescos). Los dibujos de Andrea de Sarto son unos de los pocos documentos que se conservan de este tipo de iconografía.

La expulsión del duque de Atenas, 1360. Artista desconocido, Pazzo Vecchio, Florencia.

Andrea del Sarto (d. 1531)

Infamia: Pinttura Infamante

La pittura infamante tenía su raíces en las doctrinas de famainfamia del antiguo Derecho Romano. Es un género de pintura y relieve de carácter difamantorio, común en las ciudades estado del centro y norte de la península Itálica durante el Renacimiento. Encargadas por los gobiernos de las ciudades estado y mostradas en centros públicos, eran una forma de “justicia municipal” y un medio para luchas políticas internas.

La pittura infamante muestra al sujeto llevando una mitra o colgado boca abajo, en presencia de animales “sucios” como cerdos o monos o de aquellos percibidos como demonios, como las serpientes. La pittura infamante contenía también una lista de leyendas con las ofensas del sujeto.


Justicia: La profanación pública e institucionalizada del cuerpo ausente

Executio in effigie:

Trebelio Polio, comenta la iniuria que se inflingió al usurpador Celso: “Su imagen fue crucificada y la multitud la insultó como si el propio Celsus estuviera en el Cadalso”. Scriptores historiae Augustae (Historia Augusta). En Roma se encuentran  además varios ejemplos de estatuas destruidas por pertenecer a personajes declarados, después de su muerte, enemigos del pasado. En los albores de la Edad Media, tanto en Roma como en el Norte de Italia, se profanaron cuerpos de enemigos (por ejemplo, en tiempos del Papa Esteban VI, en el año 897, el juicio y posterior ahogamiento en el Tíber del cuerpo exhumando de su acérrimo adversario Formosus). Pero hasta el fin de la Edad Media no encontramos ejemplos reales de executiones in effigie, en los cuales se construye un efigie para ejecutarla públicamente, siguiendo prácticas más o menos públicas e institucionalizadas.

Los acusados de fraude o traición solían ser representados en la horca. Pero en ocasiones incluso las imágenes (en dos o tres dimensiones) se exhibían colgadas. Además, en otros casos, la imagen se sometía al ritual completo e ejecución, no sólo ahorcándola, sino también condenándola a la picota, a la hoguera, descuartizándola o decapitándola. La executio in effigie es una confirmación simbólica, ejemplifica el tipo de castigo que el delincuente habría recibido si estuviera vivo o presente.

Existe una práctica que constituye una antecedente significativo de la ejecución pública: la ejecución y quema de cadáveres de criminales y herejes ordenada por la autoridad civil y eclesiástica. Aunque es anterior a la executio in effigie, perdura junto a esta hasta bien avanzado el siglo XVIII. El castigo afligido a cadáveres se generalizó en el siglo XVI, recibiendo una atención privilegiada en tratados de criminología y siendo utilizado con frecuencia durante la Inquisición. Esta práctica se pone en entredicho a finales de siglo, aduciendo que los cadáveres no debían ser castigados, sino más bien ahorcados. En el siglo XVII encontramos ya un número considerable de executio in effigie para condenar el crimen laesae majestatis, la herejía y otros delitos menores, como por ejemplo los duelos.

Ejecución de una imagen infame en Florencia

Ahorcamiento en efigie de Miterrand en Teherán (1987)

Sara Palin

Par figure:

Francisco I instauro la ejecución par figure, pero fueron Luis XIII, Mazarino y Luis XIV los que generalizaron su uso. La práctica fue menos frecuente en el sur que el norte de Europa. En este tipo de ejecución se utiliza un retrato.

Brujería: Envoûtement. Prácticas mágicas

Los practicantes del envoûtement eran aquellos que construían efigies con material frágil, como cera o barro, que representaban a aquellos que querían atacar. Esta práctica aparece ya en los inicios de la cultura occidental y ha perdurado hasta nuestros días.

Referencias Bibliográficas

Gherardo Ortalli, La pittura infamante nei secoli XIII-XVI, Roma, Societè Editoriale Jouvence, 1979

Samuel Y. Edgerton, Pictures and Punishment. Art and Criminal Prosecution during the Florentine Renaissance. Ithaca, New York: Cornell University Press, 1985.

Robert Mills, Suspended animation: pain, pleasure and punishment in medieval culture. Reaktion Books, 2005.

Aspectos contemporáneos.

Artículo de Adu Grahib

Imagen del criminal: Los monstruos en el cine

•diciembre 11, 2009 • Dejar un comentario

A partir de la década de los sesenta, especialmente con posterioridad al estreno de Psicosis de Alfred Hitchcok, los serial killers toman el relevo a los monstruos clásicos de genealogía gótica, como Frankenstein o Drácula que reinaron en el cine hasta los años cincuenta. A partir de ese momento una larga lista de películas, especialmente vinculadas al Horror adolescente (viernes 13, Scream, Pesadilla en Helm Street), explotaron el personaje del asesino loco como elemento perturbador de la familia media americana. Existen sin embargo otros subgéneros o filmografías que exploran estos perfiles desde otras perspectivas. Por destacar solo algunos ejemplos citar Repulsión de Roman Polanski, Alguien voló sobre el nido del cuco de Milos Forman, El Resplandor de Kubrick, o la filmografía de Michael Haneke.

Victorino García Calderón

•diciembre 11, 2009 • Dejar un comentario

Monográfico de Campo de Agramante sobre la cárcel de Salamanca reconvertida en el centro de arte DA2.