La Delincuencia Femenina (México)

Mtra. Patricia Martínez , Rodrigo Carabaza y Andrea Hernández 

Artículo Original

Existen numerosos estudios sobre la delincuencia en diferentes países o grupos amplios de población, sin embargo, aún son pocos los que se han abocado a estudiar las posibles causas o factores de riesgo  de estas conductas en poblaciones específicas a fin de encontrar características particulares dentro del grupo estudiado.

En las últimas décadas, la tasa de delincuencia femenina ha tenido un crecimiento mayor en comparación con otros países del mundo, donde está México incluido. Se sabe que la mayoría de las mujeres encarceladas proviene de sectores de la población socialmente desfavorecida y que permanece encarcelada por delitos típicos de personas que carecen de poder, han vivido maltrato y han sido violentadas la mayor parte de sus vidas.

Las  causas  de la conducta delictiva son  multifactoriales ya que están involucrados factores biopsicosociales, sin  embargo,  se  han   identificado algunos factores de riesgo relevantes para la  prevención del delito.

Uno de los factores importantes que tienen probabilidad de poner en marcha el mecanismo que puede llevar a un individuo a ser delincuente, es la baja categoría en el sistema de las clases sociales, la deficiencia en la educación, la pobreza, un ambiente familiar inadecuado o perturbado, la residencia en un mal vecindario y la pertenencia a una familia numerosa. Así, los factores adversos tienden a presentarse todos juntos y a actuar recíprocamente hasta el punto de crear una situación que puede inducir a un individuo a cometer conductas ilícitas (Herrero,1997).        

Se ha comprobado que uno de los factores relevantes relacionado directamente con niveles, causas  y tipo de delito, es el nivel socioeconómico de los delincuentes, mismo que está relacionado directamente con la educación, la cultura, la familia, la sociedad, la psicología, y la economía del individuo.

En criminología, actualmente, es imprescindible trabajar con planteamientos teóricos y paradigmáticos asociados a la economía y a la globalización. Estos aspectos de la internacionalización del trabajo y del capital, tienen efectos cada vez más evidentes en el proceso de modernización de la delincuencia y de la violencia.

Existen macro variables asociadas a la economía y al proceso de globalización de la economía y la cultura, que afectan y sobredeterminan procesos cuantitativos y cualitativos de la expresión de la delincuencia común y de la violencia en el marco de las clases sociales bajas.

En el marco de la teoría del continuo subcultural de la delincuencia, se ha sostenido que es posible distinguir nítidamente nichos etiológicos de conflictos diferenciales para los diversos tipos de delincuencia generales y específicos existentes en nuestro país. Por tanto, la pobreza y la extrema pobreza en el contexto de las grandes urbes industriales, constituye un nicho etiológico típico, que genera  tipos contraculturales de delincuencia: la delincuencia del  tráfico de drogas, y dos tipos subculturales ocasionales: las pandillas poblacionales y los trabajadores que ocasionalmente roban, dada la extrema pobreza encubierta que genera el salario mínimo.

Como expresiones de la marginalidad, surgen otras formas de economía ilegal asociadas a la supervivencia de marginales y marginalizados, como el tráfico de drogas y los roles laborales asociados: traficantes al menores, prostitución infantil y juvenil, vendedores ambulantes, etc.

Las adicciones familiares, el uso y abuso de substancias tóxicas para la salud, es un fenómeno que se está presentando cada vez en mayor grado en gran parte de los países del globo, repercutiendo severamente en todos los aspectos  de la salud del individuo y de la sociedad y propiciando la delincuencia. En diversos estudios se han encontrado relaciones significativas en cuanto a violencia intrafamiliar y consumo de alcohol y drogas ya que el alcohol y la violencia intrafamiliar  están directamente relacionadas.

La violencia intrafamiliar es otro factor preponderante en el riesgo de la delincuencia futura. Se refiere a la violencia que tiene lugar dentro de la familia, ya sea que el agresor comparta o haya compartido el mismo domicilio, y que comprende, entre otros, violación, maltrato físico, psicológico y abuso sexual. Las relaciones afectivas de la infancia, determinarán en gran medida la vida del adulto, por lo que los padres tienen una responsabilidad de brindar intimidad, autoridad y educación adecuadas para el buen desarrollo de la psique del niño.

La influencia del medio familiar sobre el nivel y el tipo de aspiraciones del sujeto, es un factor importante, ya que determina sus ambiciones futuras.  Las aspiraciones pueden ser limitadas y restringidas y limita sus miras a la obtención de lo necesario y a la garantía de una seguridad, ratificando este punto de vista y  limitando sus perspectivas.  

Por otro lado se ha observado que el delincuente, una vez que ha sido consignado a estar recluido, presenta un alto  riesgo de sufrir trastornos depresivos dadas las limitaciones sociales, familiares y económicas que la sanción implica.

La depresión  es una de las enfermedades más comunes de la población en general,  que paradójicamente, no siempre es diagnosticada adecuadamente, porque frecuentemente pasa inadvertida. La problemática estriba en lo múltiples y complejos que son los síntomas y signos de la depresión, en cualquiera de sus estadios. 

Recientemente, las mujeres se han visto involucradas en nuevas conductas delictivas como son asalto a banco, secuestro, extorsión y delitos contra la salud.

Delincuencia Femenina en México

El delito puede ser definido como el daño que ejerce una persona a la sociedad o a otros individuos, haciéndose acreedor a una infracción.

El problema de la mujer delincuente dentro del campo de la criminología se ha vuelto cada vez más evidente.   Se puede hablar de una victimización de género, en la cual los rígidos esquemas en que son encasilladas muchas mujeres llegan en facilitadores de su ingreso al ambiente delictivo. (Trujano, 1999).

La mayoría de los estudios sobre criminalidad femenina siguen partiendo de concepciones en las que el papel tradicional de la mujer no representa un problema que hay que analizar, por  lo cual no se asume una postura critica frente a él, llegando incluso a explicaciones que presentan a la mujer como naturalmente débil, enferma mental, desadaptada o, incluso, con rasgos masoquistas. (Trujano, 1999). En nuestra sociedad en el caso de las mujeres, la marginalidad se acentúa y se duplica,  ya que se les prohíbe todo menos ser abnegadas y dóciles (Romero, 1999).

Los datos epidemiológicos, las estadísticas delincuenciales y los datos etnográficos reportan que cada día mayor número de mujeres se ve involucrada en  la comisión de actos violentos y delincuencia y que la mayoría de las mujeres encarceladas proviene de sectores de la población económica y socialmente desfavorecida y que permanece encarcelada por delitos típicos de personas que han vivido en la pobreza y  que han sido violentadas la mayor parte de sus vidas. (Romero, 2002).

La depresión es el síntoma más de riesgo suicida: el 70% de los suicidas presentan síntomas depresivos, pero la intensidad de los síntomas no constituye en sí un factor adicional de riesgo.

Tipos de delincuencia

La conducta delictiva es la expresión de una psicopatología de alteración psicológica  y social, pero en el caso la mujer delincuente, no solamente es una persona enferma, sino el emergente de un núcleo familiar conflictivo.

En las conductas delictivas y antisociales más frecuentes podemos mencionar: (Marchiori,1989)

a) Prostitución

La mayoría de las prostitutas son hijas ilegitimas o han tenido una mala relación con su padre, y esto se debe a la privación de ser amada de su padre, las experiencias traumatizantes pueden impulsar a la joven hacia conductas masoquistas de autodestrucción.

c) Homicidio

Especialmente en la mujer se observa el homicidio pasional. Es difícil, observar que la mujer llegue a una conducta de homicidio por problemática de alcoholismo, como se vefrecuentemente en el hombre (Marchiori,1989).

El homicidio se produce en la mujer para solucionar un conflicto interpersonal,  que se desencadena después de un lento proceso en el que la mujer se siente despreciada, marginada y humillada. Son los crímenes en que la mujer espera una circunstancia en la que la victima se encuentra de espalda o dormido para agredirlo hasta matarlo.

Sin lugar a dudas en la mayoría de los crímenes de la mujer existe una elación afectiva ente el autor y victima del crimen, es decir hay un proceso emocional que desencadena el crimen.

También se han observado homicidios por procesos paranoicos en que la mujer se cree perseguida, con conductas delirantes. En estos casos es interesante observar que estas victimas consideradas como “brujas”  son mujeres ancianas en su mayor parte. Sin embargo cabe observar que los aspectos depresivos y confusionales de la mujer ya se habían  formado antes del delito, así como una gradual desorganización de la personalidad que se proyecta en el crimen. El delito se realiza para ocultar la relación por temor al castigo y rechazo familiar.

c) Robo

No es común el robo con violencia ya que la mujer elige otros medios para apropiarse de objetos, estos medios son sin agresividad o fuerza, prefiere la simulación, la distracción de la víctima.

d) Tráfico de Drogas

Dentro de los delitos contra la salud en la mujer predomina el tráfico de drogas, particularmente en nuestro país con psicotrópicos y volátiles inhalables.

La mujer actúa en el tráfico de drogas como miembro de una organización, está consiente e identificada con sus actividades, las cuales justifica a través de mecanismos de racionalización (no conseguí trabajo, me despidieron, no tengo que dar de alimento a mis hijos).

 El consumo de drogas en la mujer se manifiesta en jóvenes adolescentes y constituye siempre una conducta marcadamente autodestructiva.

Criminología Clínica Femenina

 La mayoría de las mujeres viven, debido a nuestras costumbres culturales y educativas, en estrecha relación con el núcleo familiar y con el habitat de su casa-grupo familiar. Por ello el ingreso a la institución penitenciaria suele provocar en la mujer una mayor angustia que en el hombre, especialmente por la situación familiar y porque debe abandonar a sus hijos y su casa.

El ingreso es entonces conflictivo, angustiante por la situación del delito, por el rompimiento del núcleo familiar y porque la mujer que ha cometido un delito ingresa generalmente a una cárcel de hombres.

En la mujer se observan problemas de manera más aguda que en el hombre y estos problemas están vinculados al lugar donde vivirá la interna, esto es el dormitorio donde se alojará.

El estudio clínico criminológico al ingresar la mujer a la institución, implica estudios médicos, psicológicos, pedagógicos, de trabajo, de actividades culturales y artísticas y familiares. El análisis de la conducta delictiva, sus características, sus vinculaciones con la victima, el lugar, los instrumentos empleados, la situación pre-delictiva nos permitirá conocer muchos aspectos de la autora de ese conducta (Marchiori,1989).

EL conocimiento de los aspectos esenciales del proceso que ha llevado al delito y a la personalidad de la mujer. El diagnóstico permite plantear las medidas de tratamiento. Es evidente que el tratamiento debe de ser enfocado en forma integral (historia-personalidad-núcleo-familiar) a través de una interdisciplinariedad en la que el objetivo principal es la salud física, psíquica y social de la mujer.

En la mujer se observa, en relación a la edad que a menor edad las conductas son sumamente autodestructivas (prostitución, drogadicción, infanticidio) y posteriormente predominan conductas de robo, estafas, tráfico de drogas y delitos pasionales.

Generalmente los niños ingresan junto a la madre acompañándola en las cárceles y permanecen gran parte del proceso y sentencia. Estas medidas preventivas son importantes en beneficio de la madre y principalmente del niño.

Depresión

La depresión  es una de las enfermedades más comunes de la población en general, sin embargo, es probable que sea la peor diagnosticada, porque frecuentemente pasa inadvertida y es tal vez sea el trastorno peor tratado en la práctica clínica.  Los factores causantes de la depresión son variados: van desde  factores biológicos,  psicológicos, sociales y educacionales. 

La tristeza constituye el síntoma nuclear de la depresión, cualquiera que sea su modalidad etiológica  y clínica que constituye un factor negativo en la dinámica existencial, que paraliza o inhibe el desarrollo de las energías y cualidades madurativas del ser humano.

En el síndrome depresivo la tristeza profunda que afecta la totalidad de la vida psíquica, física y de relación de la persona enferma, se ve acompañada en mayor o menor medida por síntomas de inhibición, o angustia y por diferentes manifestaciones físicas. La problemática estriba en lo múltiples y complejos que son los síntomas y signos de la depresión, en cualquiera de sus estadios, y  que hay muchos estadios y problemas diferentes en grupos de edad distintos.

Es preocupante que la conducta del suicidio está relacionada a profundos estados depresivos y se proyecta como única salida para esa intensa angustia y depresión.

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~ por Amanda en diciembre 11, 2009.

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