Medios de comunicación: Los immigrantes y la delincuencia en Prensa

•diciembre 28, 2009 • Dejar un comentario

Un estudio de Cristina Villalobos sobre la prensa española.

Imagen del criminal: Los tatuajes

•diciembre 28, 2009 • Dejar un comentario

En Antropología criminal se ha clasifiado el tatuaje en normal y anormal, según se practique en agrupaciones de hombres honrados o entre delincuentes. Hay una íntima relación entre el tatuaje y la claustración (cárceles, cuarteles, barcos). En el tatuaje normal lo corriente es que el individuo se tatúe una sola vez con un signo o símbolo de su profesión u oficio. En el delincuente la reiteración del tatuaje y las marcas variadas suelen ser la regla. Otro signo de los delincuentes suele ser la precocidad con que se tatúan. Lombroso observó que el 60 % de los delincuentes tatuados estudiados por él, lo habían hecho de los 7 a los 16 años. En el Reformatorio de Nápoles el 31 % de los jóvenes estaban tatuados y además eran los de peor conducta. Lacassagne halló precocidad en el 95 % de los casos estudiados por él.

En el tatuaje anormal varía también. Las prostitutas se tatúan los brazos, espalda, axilas, pubis o genitales. Los homosexuales se suelen tatuar las nalgas según observaron Lombroso, Lacassagne y Rafael Salillas Panzano. La mayoría de los tatuajes que estudiaría este último serían en los centros penitenciarios españoles, revisando, asimismo, la Colección Cabellud que comprendía 1500 fichas antropométricas, fotografías y señalamientos de delincuentes profesionales.

Imagen del criminal: Rafael Salillas y Panzano

•diciembre 28, 2009 • 1 comentario

Médico, con formación autodidacta de penintenciarista y criminólogo, su obra conduce a la creación de la Escuela de Criminología española. Su primera colaboración con el Dr. Simarro concretada en el libro “Manicomios criminales”, decide su vocación definitiva. Publica una serie de artículos en “El Liberal” y en la “Revista General de Legislación y Jurisprudencia” que reúne más tarde en su libro “La vida Penal en España” (1888). Incansable, da conferencias en el Ateneo de Madrid, una de las cuales “Antropología en el Derecho Penal” (1889), le señala como el introductor en España del Positivismo Criminológico de Lombroso.

En 1887 es encargado de organizar la Sección de Penitenciaría de la Exposición Universal de Barcelona y asiste en 1890 al Congreso Internacional Penitenciario de San Petersburgo, lo que le da la oportunidad de visitar los establecimientos penitenciarios de San Petersburgo, Moscú, Berlín y París.

Tras una primera etapa formativa de influencia netamente lombrosiana, propia de su tiempo, supera ésta y aún sintiendo gran admiración por el ilustre antropólogo de Turín, no está de acuerdo con muchos de sus conceptos y se aparta de las ideas etiológicas tales como atavismo y degeneración, para inclinarse hacia el concepto de Lacassagne y Aubry que conciben el delito como un fenómeno de génesis y naturaleza sociales desarrollado en un medio morboso individual o predisposición, rechazando de plano la idea lombrosiana del criminal nato. Es su etapa verdaderamente creativa, de experiencias personales y síntesis de sus observaciones.

Amplía sus ideas antropológicas físicas y psicológicas con la Lingüística. Tomando como base los hechos y el lenguaje ancestral de la picaresca española, la coteja con la lengua del hampa (la jerga) que compara con las lenguas primitivas como hacía Lombroso, estudiando su evolución (jerga-germanía). Cada vez sus tendencias le inclinan más hacia la Sociología. Identifica al hampón con el pícaro que tiene mucho del espíritu y constitución nacional y estudia las tres formas de parasitismo: mendicidad, prostitución y delincuencia. Llega por estos caminos a emitir su “Teoría Básica” donde en dos volúmenes desarrolla las ideas ya expuestas en otros trabajos anteriores. Para Salillas, el delincuente caracteriza las tendencias viciosas de la sociedad que lo ha engendrado. El delincuente es el producto desequilibrado del propio desequilibrio de la sociedad de que procede.

“El Tatuaje” es una de las obras más antropológicas de Salillas. En ella recoge no sólo las ideas de los diversos autores que ha conocido o leído, sino emite las suyas propias basadas en una investigación especialmente en un grupo de delincuentes. Para Salillas los tatuajes tienen una nobiliaria, militar, teocrática o religiosa, pero también hay una jurídica, que equivale a una identificación o marca de criminales y un tatuaje gremial o profesional. El tatuaje de los delincuentes es una representación de sus fechorías, una “viñeta gráfica de su hazaña o su destino”, escribe Foucault.

Cuando Salillas asistió al Congreso y Exposición penitenciaria en San Petersburgo en 1890, llevó una colección de calcos de tatuajes de delincuentes españoles.

Imagen del criminal: fotografía y arte contemporáneo

•diciembre 28, 2009 • Dejar un comentario

Número monográfico de Exit: Delitos y faltas

Andy Wharhol, Most Wanted Men, nº 12, Frank B., 1964

Andy Wharhol. Most Wanted Men, nº 12, Frank B., 1964

Felix Gonzalez-Torres. Death by gun, 1990

Imagen del criminal: Wharhol y Weegee

•diciembre 28, 2009 • Dejar un comentario

Hopkins, David

“Crímenes y Desastres: Weegee y Warhol” en Exit # 1

WEEGEE, On the Spot, 1940

En 1964 Andy Warhol decoró la fachada del New York State Pavillion en la Feria Mundial que aquel año se celebró en Flushing Meadow, Nueva York, con una serie de representaciones serigrafiadas de algunos criminales buscados por el departamento de policía de la ciudad. Tituló a la pieza Los trece hombres más buscados. Tal vez no ha de sorprendernos que los organizadores consideraran las imágenes inaceptables y que Warhol terminara cubriéndolas con la pintura plateada que ya se había convertido en su marca personal.

El gesto de Warhol puede leerse de muchas maneras. En tanto que se trataba esencialmente de tomas de frente típicas de los registros policiales, la reutilización que hace de este tipo de imágenes podía leerse como un guiño irónico a una tradición preocupada con los indicadores fisiognómicos de la criminalidad que se remonta a las teorías de Francis Galton y Alfonse Bertillon en el siglo XIX. Al mismo tiempo, Warhol tenía probablemente en mente el ready made rectificado de Marcel Duchamp, uno de los artistas claves a los que se remite como modelo, y quien en 1923 había pegado fotografías de él mismo sobre un afiche falso de SE BUSCA RECOMPENSA $2000.

Hay, sin embargo, un punto de referencia central para este gesto que no ha sido analizado prácticamente hasta ahora. Se trata del trabajo del gran exponente de la imagen criminal en la fotografía estadounidense del siglo XX: Weegee. Dado que hay más alusiones al trabajo de Weegee en la obra de Warhol, parece que es momento de que estas figuras, aparentemente dispares, sean puestas en relación de manera convincente. Este ensayo explora la cuestión del diálogo histórico establecido por Warhol y Weegee y toca un conjunto de temáticas compartidas, particularmente el voyeurismo, el trauma, la fama y la criminalidad. Para las audiencias contemporáneas, Warhol es un artista mucho más conocido que Weegee. Así, este ensayo comienza con una introducción histórica de Weegee y muestra cómo sus preocupaciones como fotógrafo se ajustan a ciertos cambios culturales que tuvieron lugar en el periodo que parte de la Segunda Guerra Mundial. Finalmente regresa al tema de Warhol y sus Hombres más buscados.

Presentando a Weegee

El nombre Weegee es un invento. Las historias difieren, pero se deriva o bien de su trabajo como ‘squeegee boy’ en el cuarto oscuro del New York Times a principios de los años veinte (los squeegees –enjugadores de goma- se utilizaban para retirar el exceso de agua de las impresiones fotográficas antes de ponerlas a secar), o por la tabla de Ouija tan de moda en esa época, pues se suponía que Weegee poseía poderes de adivinación ocultos. A este respecto la fama adquirida por Weegee como fotógrafo tenía más que ver con su instinto callejero y un oportunismo propio de un embustero: no había nada particularmente místico u oculto involucrado. Había nacido de padres judíos con el nombre de Usher (más tarde Arthur) Fellig en 1899 en el pequeño pueblo de Zlothev (anteriormente en Austria y ahora parte de Ucrania). La familia emigró a América, o más bien, a los ghettos de inmigrantes del Lower East Side de Nueva York, cuando Weegee tenía diez años. Huyendo de las penurias familiares, se fue de su casa pronto y aprendió sólo la técnica fotográfica, en parte por necesidad y en parte por vocación estética. Trabajó durante años como asistente de laboratorio, primero en el New York Times y luego en Acme Newspictures, una agencia proveedora de fotografías para un buen número de tabloides neoyorquinos. (…)

Imagen del criminal: El cromosoma del crimen

•diciembre 28, 2009 • Dejar un comentario

En los años 60 a partir de los estudios de Jacobs se llega a la conclusión de que los individuos con cromosoma XYY ostentaban una conducta antisocial, un nivel intelectual por debajo de los límites, y pertenecían a los grupos socioeconómicos más bajos, hecho atribuido a la hiponutrición. Esto conduciría a la idea de que el estudio del cariotipo podría permitir predecir las conductas violentas y el crimen, debatiéndose simultáneamente si la existencia de esta condición eximía o al menos atenuaba la culpa. En España, la Dra. Alicia Quintana realizará cariotipos en el Departamento de Genética de la Fundación Jiménez Díaz y en la población penal de la Prisión de Carabanchel.

El año 1968 marcó un hito en los estudios del cromosoma XYY especialmente por su relación con algunos crímenes famosos: los casos del joven obrero australiano Laurence E. Hannel o el francés Daniel Hugon. En España el caso más célebre fue el de “El Arropiero” que mató a 14 prostitutas. Según los estudios la mayoría de estos criminales tenían en común además del cariotipo 47, XYY, una serie de rasgos: elevada estatura, acné, retraso mental y conducta agresiva o impulsiva. En 1975 Miller dirá en “The Lancet”: que “mejor que buscar una base genética para los problemas sociales, debemos atacar las condiciones y la estructura socioeconómica responsable de los problemas de conducta y de la mayoría de la dificultades que confronta nuestra sociedad”.

Imagen del criminal: Comunicación

•diciembre 21, 2009 • Dejar un comentario

Giacomo Papi, Fichados. Una historia del siglo XX con 366 fotos policiales, Alba Editorial, Barcelona, 2007.

De frente De frente. De perfil. A veces tres cuartos. Martin Luther King detenido por resistencia a la autoridad; Frank Sinatra, por «seducción de mujer casada»; Bill Gates, por conducir sin carnet; Sid Vicius, por asesinato. Delincuentes de poca monta y magnicidas, revolucionarios y mafiosos, asesinos en serie y terroristas, cantantes y actores, prostitutas y jefes de Estado, reclusos de campos de concentración. Al Pacino, Jane Fonda, Hugh Grant, Lula, Fidel Castro, Lenin, Michael Jackson, Jim Morrison, Elvis, Pavese, Carlo Gambino, Jeffrey Dahmer, víctimas sin nombre, la nieta de Bush.