Imagen del Criminal: Infamia, Justicia y Brujería

Ref: David Freedberg, El poder de las imágenes, cap. 10 (Infamia, Justicia y Brujería), Cátedra

Para deshonrar al infiel se exhibía su imagen, castigando su representación cubriéndole de oprobio a través de una desfiguración, mutilación o ahorcamiento público. A estas representaciones se las llamará immagini infamanti (imágenes infamantes) y en alemán Schamdbilder (utilizada para difamar a los judíos). Los ejemplos documentados se inscriben en el contexto judicial, pero también existieron prácticas públicas espontáneas que, por una parte, se inspiraron en las prácticas legales, y por otra, eran reflejo de éstas.

Schandbilder.Saydro y Isaac Straubinger, 1490. Copia del XVII

La profanación de que eran objeto los enemigos del bien público, relatada por los historiadores romanos, y la destrucción de las estatuas de aquellos declarados, a título póstumo, enemigos del estado, es sin duda iconoclasta.

La utilización de imágenes infames dentro de un sistema legal tuvo sus orígenes, a finales del siglo XIII, en Italia.  Los principales grupos sometidos a tal ignominia fueron los culpables de delitos políticos (por ejemplo, traición, rebelión, bandidaje) y aquellos acusados de delitos de carácter más civil, normalmente financieros como bancarrotas y desfalcos. Los tribunales distinguían entre infamia facti (o vulgaris o popularis) e infamia iuris (legalis). En ambos casos, se pretendía despojar al culpable de su reputación. Los hombres declarados culpables de delitos debían ser pintados en los muros de lugares públicos destacados, con la inscripción de su nombre condición y pena. El castigo se aplicaba con mayor frecuencia a los que habían huido.

La utilización de imágenes infamantes alcanzó su apogeo en el siglo XIV. En el siglo XV la practica perduro y se dispersó geográficamente; a continuación fue cayendo en desuso. Los últimos y espectaculares ejemplos tuvieron lugar en Florencia en los años 1530. A partir de esa fecha el uso de la executio in effige se extiende por toda Italia y Europa.

La deshonra de las immagini infamanti era tal que su creación recaía en pintores cuya situación moral era similar a la del infractor; esta labor debía acentuar la degradación y caída en desgracia del artista. En este sentido hay que recordar que una de las estipulaciones teológicas acerca de las artes era la impecable condición moral del artista. La lacra asociada a la labor era tal que ningún pintor quería verse envuelto en ella (por ejemplo, Giotto tuvo que ser forzado a pintar la imagen del expulsado duque de Atenas, o Andrea del Castagno la de los Albizzi en la fachada del Palazzo de Podestà, Sandro Botticelli también pinto frescos). Los dibujos de Andrea de Sarto son unos de los pocos documentos que se conservan de este tipo de iconografía.

La expulsión del duque de Atenas, 1360. Artista desconocido, Pazzo Vecchio, Florencia.

Andrea del Sarto (d. 1531)

Infamia: Pinttura Infamante

La pittura infamante tenía su raíces en las doctrinas de famainfamia del antiguo Derecho Romano. Es un género de pintura y relieve de carácter difamantorio, común en las ciudades estado del centro y norte de la península Itálica durante el Renacimiento. Encargadas por los gobiernos de las ciudades estado y mostradas en centros públicos, eran una forma de “justicia municipal” y un medio para luchas políticas internas.

La pittura infamante muestra al sujeto llevando una mitra o colgado boca abajo, en presencia de animales “sucios” como cerdos o monos o de aquellos percibidos como demonios, como las serpientes. La pittura infamante contenía también una lista de leyendas con las ofensas del sujeto.


Justicia: La profanación pública e institucionalizada del cuerpo ausente

Executio in effigie:

Trebelio Polio, comenta la iniuria que se inflingió al usurpador Celso: “Su imagen fue crucificada y la multitud la insultó como si el propio Celsus estuviera en el Cadalso”. Scriptores historiae Augustae (Historia Augusta). En Roma se encuentran  además varios ejemplos de estatuas destruidas por pertenecer a personajes declarados, después de su muerte, enemigos del pasado. En los albores de la Edad Media, tanto en Roma como en el Norte de Italia, se profanaron cuerpos de enemigos (por ejemplo, en tiempos del Papa Esteban VI, en el año 897, el juicio y posterior ahogamiento en el Tíber del cuerpo exhumando de su acérrimo adversario Formosus). Pero hasta el fin de la Edad Media no encontramos ejemplos reales de executiones in effigie, en los cuales se construye un efigie para ejecutarla públicamente, siguiendo prácticas más o menos públicas e institucionalizadas.

Los acusados de fraude o traición solían ser representados en la horca. Pero en ocasiones incluso las imágenes (en dos o tres dimensiones) se exhibían colgadas. Además, en otros casos, la imagen se sometía al ritual completo e ejecución, no sólo ahorcándola, sino también condenándola a la picota, a la hoguera, descuartizándola o decapitándola. La executio in effigie es una confirmación simbólica, ejemplifica el tipo de castigo que el delincuente habría recibido si estuviera vivo o presente.

Existe una práctica que constituye una antecedente significativo de la ejecución pública: la ejecución y quema de cadáveres de criminales y herejes ordenada por la autoridad civil y eclesiástica. Aunque es anterior a la executio in effigie, perdura junto a esta hasta bien avanzado el siglo XVIII. El castigo afligido a cadáveres se generalizó en el siglo XVI, recibiendo una atención privilegiada en tratados de criminología y siendo utilizado con frecuencia durante la Inquisición. Esta práctica se pone en entredicho a finales de siglo, aduciendo que los cadáveres no debían ser castigados, sino más bien ahorcados. En el siglo XVII encontramos ya un número considerable de executio in effigie para condenar el crimen laesae majestatis, la herejía y otros delitos menores, como por ejemplo los duelos.

Ejecución de una imagen infame en Florencia

Ahorcamiento en efigie de Miterrand en Teherán (1987)

Sara Palin

Par figure:

Francisco I instauro la ejecución par figure, pero fueron Luis XIII, Mazarino y Luis XIV los que generalizaron su uso. La práctica fue menos frecuente en el sur que el norte de Europa. En este tipo de ejecución se utiliza un retrato.

Brujería: Envoûtement. Prácticas mágicas

Los practicantes del envoûtement eran aquellos que construían efigies con material frágil, como cera o barro, que representaban a aquellos que querían atacar. Esta práctica aparece ya en los inicios de la cultura occidental y ha perdurado hasta nuestros días.

Referencias Bibliográficas

Gherardo Ortalli, La pittura infamante nei secoli XIII-XVI, Roma, Societè Editoriale Jouvence, 1979

Samuel Y. Edgerton, Pictures and Punishment. Art and Criminal Prosecution during the Florentine Renaissance. Ithaca, New York: Cornell University Press, 1985.

Robert Mills, Suspended animation: pain, pleasure and punishment in medieval culture. Reaktion Books, 2005.

Aspectos contemporáneos.

Artículo de Adu Grahib

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~ por moncamp en diciembre 14, 2009.

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